jueves, 26 de enero de 2012

Una noche obscura, en la más tétrica soledad, junto a una recopilación de los mejores éxitos corta venas de toda la historia y si te pones creativo, una botella de cerveza, son los ingredientes perfectos para llorar desconsoladamente por el amor que acabamos de perder o por el amor que nunca tendremos.


Sí, el amor es muy complicado, nunca resulta como queremos. Siempre te dicen "lucha por el//ella" pero por más que lo hagas el 90% de las veces no funcionará (esto aplica a rupturas y amores no correspondidos).
Luego de pasar por todo el trauma de recibir un "tal vez si no fueras mi amig@ te daría una oportunidad" o "No eres tú, soy yo... esta relación no puede seguir" viene lo más duro: La soledad en tu cuarto.

                                               Tú, después de algún trauma emocional.

No, que te rompan el corazón no es lo más duro (ya que el orgullo del ser humano hará que nos repongamos instantáneamente para demostrarle a nuestro amor fallido que no nos hace falta ) lo más difícil es llegar a tu casa, encerrarte en tu cuarto y llorarle a la almohada, llorarle por lo que fue y no será más, llorarle por lo que no pudo ser... sí, eso es lo más jodido.


Ves todas sus fotos una y otra vez, lees el historial de conversaciones tantas veces que ya te lo sabes de memoria, abres tu reproductor de música favorito y bum! una bala en forma de melodía se asesta en tu pecho.
Hay mucha gente despechada en internet, de seguro en este instante muchas personas están maldiciendo su existencia mientras escuchan estas canciones:







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