miércoles, 1 de febrero de 2012


Una escoba nos hacia guitarristas, un control remoto los mejores cantantes de rock, un paraguas era al arma perfecta para defendernos y un pedazo de cartulina (de los que sobraban de las manualidades) navegantes temerarios.
La infancia, esa etapa de nuestra vida en la que solo nos preocupábamos por aprendernos todos los nombres de los pokemons mientras cantábamos a todo pulmón el "pokerap".


Sí, mi conocimiento enciclopédico de pokemon primera generación es
gracias a esto.

Hoy nuestras preocupaciones van desde: Que no nos boten del trabajo, pasando por terminar una carrera hasta no tener un hijo antes de tiempo. De niños solo nos importaba jugar, jugar y jugar.
Oh, como extrañamos esos día, días en los que nuestros padres nos llevaban al parque España a jugar en  carros a batería o comer canguil.



Creo que nunca fui tan rudo para beberme el alcohol de mi padre, pero una vez me puse creativo y me metí al cuarto de mi padre, de una de sus cajetillas de cigarrillos saqué uno (no recuerdo el nombre) y me escabullí sigilosamente desde su cuarto, pasé por la sala y llegué al patio... fue un logró personal, mis habilidades ninja me habían ubicado a un paso de la adultez (a los 9 años). Resultado: Me ahogue, fin de la historia. Ese día dije "nunca más un cigarrillo tocará mis labios", hasta hace poco fumaba media cajetilla diaria. Lo estoy dejando por influencia de @milinessa.

Calcetines, botellas, latas, cualquier envase servía para guardar nuestro más preciado tesoro: Canicas. Encarnizadas batallas por el control de las esferas cristalinas tenían como arena calles, parques, hasta patios de escuelas. A diferencia de hoy, ganar no era lo importante, lo que realmente importaba era poder pasar tiempo con los amigos, amigos que tal vez ya no veamos pero que siempre recordaremos.


De niños todos tuvimos una casa, hecha de sabanas, sillas y sueños. La mía siempre era en el cuarto de mi abuela, me robaba por momentos sus colchas, sábanas, almohadas y jugaba a que era un castillo impenetrable... sí, nada podía destruirlo, bueno, casi nada, la única fuerza que podía con sus paredes acolchonadas era la furia incontrolable de mi abuela al ver sus sábanas sucias.

Nunca lo intenté, pero supongo que miles de lectores de este blog alguna vez se recostaron sobre el césped con sus amigos tras una larga jornada de juegos y diversión, buscaban formas a las nubes, no solo de animales, de helados, rostros de personas, etc.
- Oye, ¿que hora es?
- 9:30
  5 minutos después
- Oye, ¿que hora es?
- 9.35
10 minutos después

- Oye, ¿que hora es?
- Ya pues, ¡hasta cuando!
- Lo siento, es que no se ver la hora en ese reloj de manijas =(
- 9:45
  15 minutos después
- Recreo!!!

Eehh!!! Recreo, es tan obligatorio para un niño como dormir o desayunar. Nuestros padres no nos pagaban la escuela para que estudiáramos, la pagaban para que tengamos recreo y salgamos a corretear en los patios con nuestros amigos, jugar con canicas, comer los sanduches preparados por mamá o en el peor de los casos, quedarnos castigados en el aula por no llevar algún deber. El recreo nunca desaparece, en la universidad se transforma en el conocido "break" y en el trabajo la hora del almuerzo, incluso hay "mini breaks" que son cuando estás con frío en la oficina y sales con algún colega a fumar un cigarrillo.

Los que no tuvimos 64 nunca abrimos un mando de nintendo 64, pero si abríamos cualquier cosa que
tuviera tornillos; controles, juguetes, aparatos electrónicos. Todo lo que pasara por nuestras manos (y si es que teníamos un detornillador en las mismas) era víctima de nuestros delirios de técnico informático.



Tv patín era el santuario de las caricaturas. Buenas tardes papi, buenas tardes mami, era seguido por una rápida carrera al televisor, sintonizábamos el canal 24 (tv patín) y disfrutábamos de las mejores series de la época: Mazinger Z, ciudad bebé, Conan, el niño del futuro, etc.

Descuida, si no recuerdas algunas de estas cosas no importa, seguramente disfrutaste al máximo tu infancia pero al igual que muchos se te hace difícil recordarla, pero los recuerdos siguen ahí, en algún lugar de tu mente, esperando ser desenterrados y añorar los días de infancia. Y tu, ¿Qué hacías de pequeño?

0 comentarios:

Publicar un comentario